Después de hacer un recorrido conociendo los principales atractivos visuales y turísticos de Pittsburgh, la ciudad del acero era hora de iniciar el viaje de vacaciones, el cual iniciaría en Mansfield, una pequeña ciudad del estado de OHIO en el centro norte de los estados unidos, lugar donde vivía Juana Gonzalez, una de las mujeres mas inteligente que conozco, quien decidió cambiar su vida y su país tras su sueño de aprender, conocer y comprender como funcionan y pueden ser mejores los procesos en las plantas de manufactura en la empresa donde trabajamos en Colombia y ella hoy en el país de la bandera con barras y estrellas.
Alrededor de las 7 y 30 de la noche salió el Bus de GreyHound rumbo Columbus, ciudad donde me reuniría con mi amiga, allí alrededor de las 11 15 de la noche luego de unos minutos de despiste del GPS gamín que llevaba sobre la luneta de su jeep y de dar muchas vueltas por la ciudad pudimos encontrarnos en la terminal de transportes, con el frio que estaba haciendo llevaba un gran abrigo azul, o por lo menos eso creo, gracias daltonismo por lo que has hecho de mi, nos saludamos e iniciamos el recorrido hacia Mansfield, la ciudad donde vivía, 5 carriles en rumbo norte, 5 carriles en rumbo sur, una gran autopista que permitía desarrollar grandes velocidades en el jeep que la empresa había prestado a Juana para que se movilizara; algo muy particular que vi en este carro era el hecho que se podía programar velocidad crucero, es decir que no era necesario ni siquiera acelerar o hacer los cambio mecánicos como en los vehículos en Colombia, ella simplemente puso la velocidad de viaje se quito los zapatos , se concentro en la música, en la laaaarga carretera y en contarme su historia.
Alrededor de una hora y un poco mas llegamos a Mansfield, su pregunta fue, nos vamos a dormir o quieres ir a tomar cervecitas? A lo que mi respuesta fue “Para dormir, dormimos en Colombia” así que nos fuimos al centro del pequeño pueblo en un barcito que a esa hora, casi las 1230 ya estaba a punto de cerrar, 2 cervezas por favor, en ingles por supuesto, el mesero dijo que solo teníamos 20 minutos para tomarlas pues cerraban a la 1, eso no nos importo, tráigalas por favor, las Samuel Adams que pusieron en nuestras mesas eran unas cervezas negras muy suaves al gusto, con toques de malta en su textura y la media bobadita de 8 grados de alcohol, la primera cerveza estuvo dentro de mi cuerpo de un solo sorbo, era suave y fácil de pasar, dado que Juana no había terminado pedí la siguiente, otros 8 grados para este cuerpo caribeño.
Al salir del bar ya algo confundido y meditabundo por la cantidad de alcohol que tenían las “politas” de Samuel Adams salimos en busca del carro para irnos al barrio donde vivía mi amiga y fue muy particular ver como el capó del vehículo se había congelado y era como si la escarcha de la nevera de mi casa se hubiera posado en el piso, el techo, el parabrisas y todo lo que nos rodeaba, así era el frio de Ohio.
En unos minutos llegamos a la casa a prender el la calefacción para que el ambiente interior fuera mas agradable que los -2 grados del ambiente exterior, durante la noche y casi hasta las 5 de la madrugada seguimos sumándole grados de alcohol a mi metabolismo, un rato mas tarde y aun sin la luz del sol asomándose en el horizonte, mientras la nieve se formaba en la ventana y la grama de la entrada yo me quitaba la ropa en el cuarto que me habían asignado, con esa prenda, borrachera, europea, alicorada o como quieran llamarlo lo único que pensaba era quitarme la ropa y ponerme la pijama, solo sé que la ropa cayo en algún punto de la habitación y me quede dormido.
“Péinese para que nos vamos, hágale así que eso aquí es normal con este invierno, y efectivamente sin la respectiva ducha de la mañana salimos a buscar desayuno para aplacar mi muy sonado guayabo mañanero, a eso de las 11 de la mañana el desayuno era un estofado con papas y carne desmechada con un huevo “sunny side egg” encima, un sabor delicioso pero yo estaba medio prendo aun y me demore casi una hora comiendo los huevitos, la ventaja es que como en ese país no saben que es un poquito de café, me tome casi 1 litro del liquido oscuro, caliente y levantamuertos, antes de la 1 ya estaba en mis 4 sentidos y medio por que insisto, soy daltónico J.
Esa tarde nos dedicamos con Juana a visitar compraventas de carros pues mi amiga quería comprarse una súper camioneta, visitamos 2 sitios ambos repletos de carros, muy confiados los vendedores, en una de ellas hicimos prueba de manejo inmediatamente acompañados del vendedor, en el segundo caso simplemente, tome las llaves, vaya y dele una vuelta al carro que elija, el poder de confiar en la gente.
En la tarde regresamos a la casa y ya si era hora de baño entonces fui a la habitación en la que había dormido y tome mi camisa del suelo y oh sorpresa al sacudirla para doblarla ésta se rompió en 2, juemadre que paso, mire el bolso y tenia un hueco de unos 8 centímetros de diámetro y al subir el brazo me di cuenta que la chaqueta que me había acompañado durante el viaje también se había quemado, lo que sucedió fue que al tirar la ropa al suelo esta hizo contacto con la calefacción que Juana había puesto la noche anterior para contrarrestar el frio del ambiente y como ni me percate de donde cayo la ropa, ésta estuvo mucho tiempo en contacto y sufrió una quemada por calor, nunca hubo llama pero el plástico de la maleta se derritió al igual que la camisa y la chaqueta.
En la tarde después de este casi accidente que pudo haber destruido la casa de madera donde estábamos fuimos a la casa de Ivan, un compañero de la empresa donde trabajamos e hicimos un asado, exceso de comida como siempre en este país, pero que cosa tan deliciosa, un licor de auyama, muy particular y muy embriagador, mas cervezas Samuel Adams un frio impresionante, esta fue la tarde mas fría de todo mi viaje, a las 7 de la noche el termómetro marcaba 8 grados bajo cero, tanto era el frio que para hacer cubitos de hielo o para poner a enfriar las cervezas simplemente las poníamos un rato en la mesa del patio y listo congeladas totalmente, lo importante de esta noche fue el conocer a Ivan, su esposa, Felipe, su esposa, Thaft y Khatf y Russel, este ultimo, todo un personaje.
En la noche estuvimos en la ciudad nuevamente, fuimos a conocer 2 barcitos, ambos bastante agradables, par antros, pero chéveres igual, rocksito normal, música en vivo y la gente moviéndose al son de los shots y los bits de la música.
Al final de la noche yo era medio el “conductor elegido” prendí el carro de Juana y que cosa tan horrible, el timón estaba congelado, el frio en las manos simplemente dolía, toco dejar calentando la maquina unos 10 minutos para poder subirnos por que era impresionante.
Al otro día la levantada fue tarde, salimos de compras, había que reponer por ahora el bolso quemado, buscar almuerzo y seguir con las conversadas pendientes, en la noche el recorrido fue hacia cleveland lugar donde nuevamente buscaría la flota de Greyhound ahora con destino a new york donde me encontraría con los amigos de Angela, pero eso es otra historia.
Al final del recorrido foto va, foto viene, un buen recuerdo grabado de un fin de semana en Ohio y la promesa de regresar en verano. Mil gracias Juanita por tu hospitalidad.




































